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Rafael Hilario Medina
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Rafael Hilario Medina

Rafael Hilario Medina

Santo Domingo, 8 de enero de 1959

LIBROS PUBLICADOS:

El tiempo del amor (Editorial Drake,1986), Amor o muerte (1989), Cifra del sueño (1993).-

De: Amor o muerte (1989)

 

HOMENAJE A ISIDORE DUCASSE

Conde de Lautreamont

 

La luz cuya tenebrosa edad ha celebrado en sus

poemas

No le permitió ver más que las tinieblas del fondo

Vivió como se dice por dentro

Desde donde sus pequeños ojos claros podían

reconocerlo todo:

El día la noche las infinitas miserias del hombre

Como todo poeta verdadero se sabía condenado a la

Eternidad

Allí sobre una lápida está escrito por siempre

EL POETA HA ASESINADO A DIOS

 

 

PUERTAS

 

En todas partes hay puertas

abiertas o cerradas

próximas o distantes

visibles o invisibles

Pero puertas al fin

El espacio es una puerta siempre abierta

por la que caemos al vacío

puertas interminables son los días

que atravesamos ignorados

El mundo es una puerta que sólo la abre un grito

un movimiento apenas

una gota de agua en las entrañas

¿Es una puerta el tiempo?

Hay puertas que no ceden al contacto de una mano

de un cuerpo

herméticas

son muros más que puertas

puertas que están cerradas desde siempre

y no conducen a ninguna parte

Al morir ¿abrimos o cerramos una puerta?

¿De qué lado de la puerta estamos?

 
CERTEZA DE LA MUERTE

 

In memorian a mi padre

El último Quixote

 

Se está frente a la muerte

como quien recuerda una impresión precisa

o un hecho largo tiempo consumado

una muchacha de bellas piernas

en cuyo sexo nos ahogamos

Como frente a un oscuro despertar

y los ojos de la memoria nos traicionan

y nos cierran la puerta los deseos

y una raíz nos llama desde el polvo

inmóvil

un sueño nos seduce

la sombra nos reclama

Se está frente a la muerte

como frente a una noche

o una llama invisible que la lluvia apagara

o una música aplicadamente atroz

o un destino impasible

Inexplicablemente como si no existiera

 

 

 

 

SUEÑO DE DIOS Y ADÁN

 

Dios soñó a Adán

Y este se echó a andar por el paraíso

O tal vez fue Adán quien soñó a Dios

Y a fuerza de soñarlo le dio vida

Indescifrable como todo sueño la duda permanece

¿De cuál de los dos sueños los mortales

hemos sido engendrados?

 

 

SUEÑO

 

"Que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son"

P.Calderón de la Barca

 

Todo el tiempo soñamos

dormidos o despiertos

soñamos

El pasado es un sueño

la imagen reflejada en el espejo tal vez es la de un sueño

no vivimos

soñamos

Alguien sueña tus días y tus noches

sueño que nunca comprendemos

pues la puertas del sueño sólo un niño las abre

las ventanas del sueño sólo un aire las roza

y las llaves del sueño las contiene otro sueño

del que no despertamos

Vertiginosa existencia del hombre

en la pupila vertical del sueño

desmemoriado en la eterna vigilia

 

 

 


De: Cifra del sueño (1993)

 

una

una mujer

una mujer desnuda

una mujer desnuda en el umbral

una mujer de sal desnuda como un grito

una mujer de luz desnuda es una plaza

una mujer de viento desnuda es como un puente

una mujer de sueño desnuda es un abrigo

una mujer de piedra desnuda como un árbol

una mujer de luna desnuda es una ola

una mujer de ola desnuda como un puerto

una mujer de lluvia desnuda es una hoguera

una mujer de mar desnuda como un piano

una mujer de noche desnuda es un espejo

una mujer de fuego desnuda como un río

una mujer de música desnuda es una llama

una mujer de llama desnuda como un faro

una mujer de espuma desnuda es una alondra

una mujer de alondra desnuda como un párpado

una mujer de niebla desnuda como un párpado

una mujer de nube desnuda como un ábaco

una mujer de bruma desnuda es un anillo

una mujer de nieve desnuda como un cisne

una mujer desnuda dormida es un poema

una mujer de sombra desnuda deslunada

una mujer desnuda desencontrada única

 

 

me desrrostra arrastrándome tras la desfuga desoída de sus pasos me destierra desdormida desde su desolvido desarma mi desúnico grito de las grietas desúltimas del desueño en descesantes olas desoladas desperdida a destiempo en la desespiral desmemoria del desdía acaso de pronto tu voz en las tinieblas descendentes de la desnoche desbusca develar el prefinto desmisterio de la desmuerte

 

 

 

***

 

    en la  noche  tus ojos son puñales y tus

pechos dos ríos          tus ojos en la noche

son dos ríos   y   al  alba  son  tus  pechos

dos torres enemigas           tus ojos  en  la

noche son dos lunas     y  al  alba  son tus

pechos

 

címbalo   de   cristal   luna  de   amianto

sierpes del sueño      procesión de espadas

párpado    ciego     muro   de  saliva

caracol   en   la   arena   encadenado

atalaya en el viento sumergida

río sonámbulo      pulmón de fierro

médula sideral    raíz del viento

espejos por los rostros desgastados

campana contra el alba y los mendigos

órbita genital    pupila insomne

asombro de la luz y las espigas

quimera equinoccial    puerta inasible

primogénita luz del día que nace

entre gritos y escombros

 

De: Sombra de Alondra (2002)

 

Había una ventana y un espejo.

—«Déjame entrar. 

—«El tiempo desolado sació la sed de sus navajas en mis ojos.

Había un candelabro y una puerta.

—«Déjame entrar. 

—«Las huestes del viento dispersaron las últimas partículas de mi cuerpo.

Había una lámpara y un pozo.

—«Déjame entrar. 

—«Sólo soy un montón de huesos mondos roídos por el polvo y el olvido.

 

“Esa casa, cuyo hechizo era irresistible,

cuya atracción era interminable, 

esa casa que ella ha llevado a la destrucción”

 

 

 

HIMNO SUMERIO

 

 

«No pronunciarás el nombre de Dios en vano» proclamaba a esa hora un ángel mientras sostenía sobre el arco de sus alas el surtidor de una fuente. «Yo soy ese dios» afirmaba displicente el polvo tendido sobre la superficie de un espejo. «Todo está escrito» advertía insomne el mar ovillado al pie de un campanario. «Yo renazco de mis propias cenizas» promulgaba desmemoriado el viento contra la desolación de los caminos. En ese preciso instante, coronada por el tenue resplandor crepuscular, la Casa entonces parecía más hermosa. ¿Recuerdas? Como si nos miráramos vivir a través de la luna del espejo. Como si repudiados por el espectro del sueño cayéramos de pronto desterrados en el charco de sangre del espejo. ¿Recuerdas? Desquiciado en el fondo de un vasto y desierto corredor un aire viejo y febril, cómplice de velero o campana, susurraba a nuestro paso: «La Casa donde mora el Ser Absoluto es infinita como la muerte que es en esencia infinita porque representa la única y oscura verdad, última manifestación de nada incorruptible y eterna, plenitud primigenia que todo lo posee mas allá del tiempo y el espacio».

 

Próximo al jardín, acaudillado por las olas perdidas del mar del retorno, el pájaro nunca—me—olvides hurgaba en los profundos dominios de la memoria.

 

—«¡Sombra! ¡Sombra de Alondra!— irrumpe el Angel deshecho desde la desolada eternidad de su angustia—¿Quién sobre las cenizas de este infierno edificó la Casa?

 

Y la Muerte danzando frente al espejo atroz, temible, rencorosa:

 

—«Yo, la implacable, la sin sombra, sin cuerpo, sin origen; la que nunca sucumbe y cumple siempre sus designios; aquella que no existe, mas en todo lugar está presente.

 

—«¡Sombra! ¡Sombra!—aúlla el Angel absorto mirándola danzar desde la herida abierta de su carne remota—¿Quién contra la perpetua desolación del Tiempo edificó sus muros?

 

Y la muerte rondando tenebrosa y falaz con su cetro, su capa, su guadaña:

 

—«Yo, la insaciable, la indómita, la tres veces ungida por el dolor y el odio; madre del caos, dueña y señora de los insondables Arcanos de la Noche.

 

—«¡Oh Sombra! ¡Sombra! –clama el Angel inmóvil abismado en el fondo de su grito

 

—«Aquella que al principio anheló ser paloma o sangre, aguarda en las tinieblas definitiva y verdadera! 

 

 


De: Ser y ya no ser nada (2004)

 

SON NETO

 

                                    A Warner Vásquez

 

 

¿A dónde el pan si zarpo sin orilla?

¿A dónde Dios sin vértigo ni máscara?

¿A dónde mi costado sin su lanza,

ecuación o susurro de la brisa?

¿A dónde el pez, bemol de la balanza,

mientras la sal exhala entre sollozos?

¿A dónde la mañana y el responso

del temblor de la luna y la baraja?

¿Sobrevivir entre fugas de corbatas,

lunes, paraguas, sombras, minutero,

es un dónde, un quizás, un por qué y cuándo?

¿Cada vuelta del tiempo es una llaga,

un retornar por siempre al llanto, al humo

hasta ganar al fin polvo y peldaño?

 

 

LOS ÚLTIMOS INQUILINOS

 

El primer día de la creación fue lunes. Lo recuerdo porque Eva, mi vecina de al lado, tenía en los senos un agradable olor a miel del paraíso. Recuerdo que esa mañana, jugando, descubrimos el fuego y en la tarde, en el patio, sin proponérnoslo, inventamos el pan.

 

—Ven esta noche a casa—me dijo al despedirse.

 

Y la noche fue larga, muy larga y muy oscura. (Ella apagó las lámparas, sirvió el vino, repartió el pan y resucitó el fuego)

 

No recuerdo lo que ocurrió después. Se suscitó un problema en torno a un árbol que, según entendí, pertenecía a su padre. Inexplicablemente nos perdimos. Inexplicablemente no volvimos a vernos. Al tiempo yo y los míos nos mudamos del barrio.

 

Todas esas cosas sucedieron un lunes, lo recuerdo porque en mis labios aún perdura el sabor de la miel del paraíso.

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Las Pelucas Delirantes, la poesía de la Generación 80 dominicana (Antología crítica). Selección, prólogo y notas de José Alejandro Peña
ISBN 0-9768868-4-7
267 Páginas
Precio $24.50 (con gastos de envío incluidos).

124 Meadow Drive * Scott Depot * WV 25560 .-Estados Unidos.-

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