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Leopoldo Minaya

(Santo Domingo, Rep. Dominicana, 1963).

Libros Publicados: Oscilación del péndulo (1984) y Preeminencia del tiempo (1993).

LOS AMANTES

 

¿Quién desafía al guerrero invencible

colocado a la puerta de una muerte segura?

Los amantes.

Ellos paralizan estancias,

bajo penumbra se eternizan secretos,

abren el anochecer

y sus portales

celebrando la fiesta del tacto en carne viva;

ellos ven sin hablar el levante de un astro

e invocan con afán la estación de las lluvias.

Como amantes,

como Dresde,

giramos destruidos,

destruidamente edificados,

vigorosamente consumidos,

enamoradamente enamorados.

 

 

DEL ABRAZO CÓSMICO

 

Oscuro y reluciente

elige la noche su color elucubrante.

Busca así las estrellas que pacen en oriente.

Se anuda a las constelaciones:

aros, halos envueltos en la luz,

sonámbulas mariposas que tiñen el otoño

y suben la marea.

Todo lo penetra y expone

su ola reverberante.

La noche llega y se lleva los milenios,

pugna por detener marejadas enormes

de luces en lo alto.

Perviven las estrellas y los días.

Algarabía del existir y del sentirnos

(tratamos de evitar duelo y caída)

Pero vamos andando, tomamos aserrín

mientras se adhiere polvo a la madera pensante.

Conocimiento mayor

que se posee:

El soplo se levanta empieza a andar,

errante continuo no caer (¡y no caerse!),

si cae, la muerte y el vacío,

designio del plano horizontal.

Vienen entonces, por olas, los abrazos,

apretados exploramos los abismos.

No caigamos, por tanto, abracémonos...

Si caemos

polvo y ceniza somos, y tiempo sometido.

 

 

 

POEMA DE LOS ENIGMAS

 

1

 

Cuando suelen pasar

montañas grises

-vagas torres astrales-

veo la maduración

de la luz sonorísima

revelada en imágenes...

 

2

 

"Señor", te llaman,

das vuelta, te ves, eres un niño

colgado de la gran

interrogación esperada..

3

 

Y te vuelves por ver...

A ver: mirar te llama.

¿Quién no se enredaría entre aspa y remolino

si al hundirse se vive la razón imperfecta?

 

4

 

Hay una mano -¿cuál?- que planta las preguntas

en otra mano -¿cuál?- que adrede las reclama.

 

 

EL NÚMERO

 

El secreto del número -el través

de todo lo mortal o aparecido-

ha sumado ha restado ha dividido

desoyendo las leyes de Moisés

Como grupo juntaron treinta y tres

Un siete son los sabios... y esculpido

hay un dos en la flecha de Cupido

y en el Gólgota -heridos- reinan tres

Difundió su semilla en epidemias

abolló las ubicuas polisemias

poseyó las medidas de las ágoras

empapó cada cosa el lecho el vaso

y el mundo saltarín como un payaso

sobre la hipotenusa de Pitágoras

 

 

LA REFLEXIÓN DE SAULO

 

Ya nunca blandiré palabras ni emociones.

Me iré a dormir muy lejos del jardín encendido.

Transformaré mis armas: las fundiré y con ellas

me haré yo la medalla para grabar mi sino.

¿Por qué me anduve siempre escuchando letras muertas?

¿Por qué como alfarero me entretuve en el barro?

¿Por qué hube de esperar todo este tiempo, dígome,

cuando es mejor volverse para besar el látigo!

Yo me oía en la noche, zumbando en mis temores.

La oscuridad en su amplio costado me envolvía

hasta dejarme ciego en mi soledad austera.

Mas mi Damasco tiene su lógica escondida,

porque para el milagro de salvación entera

estaba yo más ciego cuando dijiste: "Mira".  

  

 

 

EL ÚLTIMO REGRESO

 

 

Madre, no quisiera

que me hundan en la tierra cuando muera,

ni que tapien mi cuerpo en oscuros pabellones,

ni que esparzan al viento mis cenizas,

ni me arrojen al mar por la cubierta.

No vengo de la tierra,

no soy del polvo... y en polvo....

¿por qué he de convertirme?

No vengo del granito ni del mármol inhóspito

ni del concreto seco;

no provengo del mar ni de la pira.

Vengo de ti,

de la blanda carne maternal,

de la sangre amorosa y de tu llanto.

Vengo de tu inquietud,

de tus angustias,

de la inseguridad segura de tus días,

vengo de la verdad de tu existencia.

Ay, madre, qué será de mí

cuando ya no pueda

sostenerme en pie

ni atrapar con mis ojos el amplio derredor,

cuando todo oscurezca de repente

y ya no sienta ni el frío que me invade.

Aléjame la ropa y la madera,

regrésame al origen y al silencio,

regrésame a tu vientre ya dormido,

con tus manos consuma mi esperanza,

y desnudo, pequeño e indefenso...

reclámame, recógeme y desnáceme.

 

 

 

EL RELOJ

 

 

El reloj gobierna las cosas, este mundo.

El reloj detiene la puerta, los deseos.

El reloj entierra lo que

su esfera choca.

¡Helo! Cuatro cuadrantes...

un hilo suspendido.

El reloj es la fuerza centrífuga:

dispersa

las emociones,

rompe

las añoranzas…

designa

su ir y venir hacia donde no espera nadie

a otro Nadie que espera

callado y escondido.

Son las diez menos cuarto. Respiras. Manotazos

al aire... y te engañas, te engañas,

te engañas: son las cinco.

Tú distante en la hora, tú exultante, despierto;

tú distinto en el tiempo, y para el tiempo es lo mismo…

 

 

 

 

 

ALMAS MUERTAS

 

 

Voz

como de muerto,

voz

de Lázaro resucitado.

Como una cadena,

los instantes pasan por mis dedos.

Ancestral,

esta noche es de almas muertas

y fantasmas de corbatín....

¡Penetra,

Muerte, ven con tu hambre a cuestas!

¡Ven con el esqueleto que al viento zarandeas!

¡Vente con la ponzoňa, la mandrágora, el cardo!

¿Y quién me estará supliendo

de la vital esencia?

¿Qué mantiene mi pecho

arriba, a más, flotando?

Irreales,

esta noche se sueltan todos los fantasmas

y se espantan de nosotros, ¡tan iguales!,

y se igualan a nosotros, ¡espantos tan reales!

 

 

 

ALETEOS

 

A Juan José Ayuso

 

 

Bóveda, extensión, cerrado azul,

poderosa explosión de lo mirado,

fuerza de la inmanencia, fuerza apenas...

¡tú que emerges, que empujas, que abandonas...!

¡Yo en mi centro rendido, yo en mí mismo!

Amo la libertad, ¡yo subyugado!

Infinito aletear,

mordientes olas,

presencias que en sí mismas

significan...

¿envolverse es la ley, abandonarse?

¿remontarse hasta el ser más olvidado?

¡Desoír los susurros y en el viento

soltarme de la cuerda a lo inseguro!

No volveré a escucharme más entre las quietas

arenas, entre el remanso y entre lo callado:

deambularé

(la luz, el infinito,

me cederán su espacio...)

De pie, sobre la roca, y mano

sobre mano,

dejo mi soledad, con fuerzas nuevas...

fuerza de la inmanencia, fuerza apenas...

¡poderosa explosión de lo soñado!

 

 

EL PUENTE

 

 

El puente se despereza

como un gusano de seda;

los autos que lo recorren

son montoncitos de arena.

Sube, baja, tiende y une

el puente que siempre queda:

pasantes y paseantes,

cumplido el pase, se alejan....

Empieza el día. ¡Telón!

Paño de finas tinieblas.

Bajo un zumbido de máquinas,

el puente que se despierta.

Se planta un día indistinto

con noche y con tarde a cuestas.

Algo envidiosa del sol,

sale a rodar la moneda.

El prójimo se saluda,

gesto que nada le cuesta.

¿Aprecio de los humanos?

¡Vaya sistema de cuentas!

Desandado y pisoteado

por la humanidad artera,

diez mil veces recorrido

sin requerir recompensa

ni un abrazo solidario....

queda este puente que piensa.

 

 

 

 

CARTA A MI PADRE

 

 

Usamos el marfil del intelecto

para hollar la frontera en que existimos,

trajinar que lo hacemos..., que lo hicimos

cuando fuimos en pos de lo perfecto.

De nada nos sirvió el ángulo recto,

la entereza del número en los primos,*

si al pie de cada tarde nos morimos

no como lo hace el pedestal (erecto).

La locura era música y poesía

y tocamos su túnica vacía

como franco veneno del dolor...

Y en sus potros azules cabalgamos

la más dulce visión que Nostradamus

en pandectas jamás imaginó.

 

 

 

 

*El autor se refiere a los números primos, divisibles por sí mismos y por la unidad.

 

LA PIEDRA EXISTENCIAL

 

 

No soy la piedra que mató a Goliat

-a matar no me enseña el cristianismo-,

soy la piedra angular, soy basamento

bañado eternamente por un río.

Diversidad de piedras meteóricas,

alto y raro universo que respiro,

astros (lunas y soles y planetas)

que lucen, como dedos, sus anillos:

no soy la piedra de discordia. 

En vano

arrimóse Satán a mis oídos.

¿Piedra filosofal? ¡Nada tan bello!

¿Piedra de toque?

Duelo y esclavismo....

 

(El lector que llegare hasta estas letras,

piedra filosofal es en sí mismo

-piedra filosofal que frote piedra

filosofal dará... oro macizo-,

y si hiciese brillar este poema,

colocando la piedra de su espíritu,

afirmando o negando o descreyendo,

será dueňo de ⅓ de sus símbolos

...y en completa equidad, pues corresponde

otro tanto al azar

o a los designios.)

124 Meadow Drive * Scott Depot * WV 25560 .-Estados Unidos.-

***