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Miguel Antonio Jiménez

Poeta, conferencista y ensayista. Nació en Hato Mayor, República Dominicana en el 1955. Es Licenciado en Educación mención Filosofía y Letras, con una maestría en Literatura. Ejerce como profesor de Lengua y Literatura y es en la actualidad director del Taller Literario César Vallejo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Textos suyos figuran en varias antologías entre las que se destacan La Enciclopedia Dominicana (1994) y El Diccionario Enciclopédico Dominicano (1988).

 

Ha publicado los siguientes libros: Temblor de pasos (1995), Amante del amor (1999), Al filo del agua (2000), y el libro de ensayos sobre Literatura Francesa titulado El laberinto terrestre (2003).

AL FILO DEL AGUA

 

XV

 

Hoy la ciudad amaneció en mis manos

y arde de ayer su voz acuchillado

como un torrente íntimo

es una flor de sangre que gotea de su río

en lo oscuro quemado de aire y sueño

y su trampa de lodo es resumen de orilla

que recorta la sombra de mi día

y un vacío amarillo hiela el alma

curiosidad del viento de la espina

que se clava en la imagen de la sed

como un ángel de lluvia donde se exprime el verso

y sangra sueños y bosqueja difuntos

donde el instinto dobla el relincho del miedo

el tiempo poda poco a poco mi rostro

es un caballo sin fin en una labor agria

Hoy la ciudad amaneció en mis manos

y resbala en el tacto una fiebre convulsa

donde el hombre repite las consignas del humo

en la estéril palabra de las ruinas

y una luz nos dibuja en la erizada huella de la vida

en el ángel terrible de las calles.

 

(De caída agonizante, 2000)

 CRECE UN ARBOL EN MI VOZ

 

Crece un árbol en mi voz

como un árbol tiembla su raíz

bebo el verdor del sueño de su música

de mis sienes brota limpio un tallo

la sangre es un fluir de tierra y fuente

la rosa que se hace densa tiene mi voz

desnudo el olvido lleva el deseo del mar

como un flor de sed que mueve el alma

tiemblan las hojas los sueños y mi voz

poseyéndome como honda corteza donde la vida escapa

un recuerdo de agua en una luz de carne

semejante al amor es un ala el olvido

en la tierra que sube de mi voz

nutrida con la savia en el hilo de un beso

y madura hacia dentro como un fruto

donde observa invisible la mirada

un latido de flor un sueño de hojas

como una sed nacida en tiempo roto.

 

(De Amante del amor, 1999)

 

 
 
TIBIA EL ALMA

 

Tibia el alma arde en la brisa

afina el viento su breve latir

en tu cintura sueño a flor de agua

donde una luz seduce

el íntimo retozo de tu vuelo.

 

(De Amante del amor, 1999)

 

 

AMANTE DEL AMOR

 

Se abre en rueda mi mano y gira el pecho

la elevación del agua sus pezones

en el sonoro vínculo del ser

irse es retornar en el hilo del beso

danza el fuego la cera del deseo

gota amada de instantes capturados

talle el reloj de tu minuto carne

ondas de labios al pie rosas germinan

tacto violeta en el latido mudo de la piel

estirada hasta el punto crecido del orgasmo

fuga la noche el deseo y en sus límites

la llama del lenguaje funde cuerpos.

 

(De Amante del amor, 1999)

 

 

SER O NO SER

 

Al aire estás y no es el aire

sino una cosa muda que alguien piensa

y susurra en tu piel como un pensar del aire

Es tu voz y no es tu voz

sino un recuerdo en la garganta

que va espigando sueños

en el aire del día

Estas al sol y no es el sol

sino naranjas húmedas que llenan de amarillo

el nocturno día que en redondo se muestra

Con Dios estás y no es Dios

sino el efecto de alas que produce tu fe

llenando de plumas la metafísica del arte

Siento que me miras y no me miras

es una comunión de sentidos donde finge el ojo

oler el tacto de la luz

Tienes la sed del agua y no es el agua

sino un ardor de vida que transparenta el sueño

Al misterio te muestras y no es misterio

sino un árbol que habla desde el verde

aquello que todos ven presente en sus detalles

Me despiertan tus pasos y no son pasos

sino suspensos del alba

de una angustia que piensa

Sientes amor y no es amor

sino un rumor de sangre que respira tu pecho

hasta absorber la savia

que en tu aliento se capta.

 

(De Amante del amor, 1999)

 

 

 
COSAS

 

                     Y navegué toda la noche desde Homero hasta Joseph Conrad".

                                                                               Jorge Luis Borges

 

Otra vez esta vez

con lluvia en los cristales

con miradas y con nubes

cantando al interior de estas cosas que rompen

en la luz de la vida el sentir que las vence

y dejan de ser silla

y dejan de ser mesa

y agarran nuestra voz

y chillan con nosotros y escapan de su forma

como forma de unirse

a lo que escapa

y un silencio de agua

se va quemando en el aire

y hacen agua del verbo

y un barco de papel

tiembla de cosas

y en la corriente besan

el cristal que la lluvia

como cosa consciente

les brinda en la humedad

que habla su nombre.

 

(De Temblor de pasos, 1995)

 

 

 

 

UN DIA LLUVIOSO

 

Trae la guitarra el día lluvioso

gimiendo hacia adentro en el alcohol

enferma el tiempo su flor

y su barro de sueño enuncia el aire

en un decir de muerte espesos ríos

persiguen sus orillas como una selva hollada

cuando Dios estaba aún azul dentro del hombre

 

(De Amante del amor, 1999)

 

 

 

 

DUARTE

 

Si pudiera crecer en el ángel de tu ira

como una lengua muda que se le escapa al sueño

la ausencia lograría al borde de tu herida

el argumento de lo no creado

si pudiera verte por dentro desnudo de palabras

una luz granizada imantaría distancias

y grabaría la página que se alza en tus latidos

como un número espeso que circula en la sed.

 

(De Caída agonizante, 2000)

 

 

 


LEON FELIPE

 

Este hueco

iba cavando en mí

como con manos

cava el tiempo el lenguaje

escuchándose sin voz

nadando en el eco

de una idea que fluye

palmo bajando

gimiente palabra

del origen.

 

 

(De Caída agonizante, 2000)

 

 

TACTO FRESCO

 

Al tacto fresco del día mi voz se duerme

y en tibia fiesta el sueño surge

ahora se deshace el punto subrayado

y robo al tiempo todas mis edades

a la deriva recorro la ciudad

y me encuentro a varios siglos del futuro

revelado a los ojos que traspasan descubro

árboles brotando en espiral

unos hombres que me miran extraños

deshojado el aire en perspectiva un rumor se aleja

una calle marchándose en cómputos

del cielo se descuelga una araña

con sus labios de piedra

y una indiferencia transcurre extinguiéndola

las aguas de un estanque copian una antigua glorieta

un astro mira el regreso como un pacto

en el dolor de mí la sombra fuga

desgarra el plano el acto de su fe

y mi palabra se extingue en el universo

de una gota de agua

donde oigo resollar las multitudes

y deseo volver a los brazos amados

al té que mi mamá con gusto

cada día nos brinda

ansía la vigilia la otra orilla

al tacto fresco del día que me ve despertar.

 

(De Amante del amor, 1999)

 

 

EPITAFIO

 

Nuestro vivir sentido da a la muerte

y en el aire quemado me desgasto

interroga el crear desde su sino

viviendo estoy muriendo de vivir

fugándose mi voz con el deseo

muriendo estoy viviendo de afrodisia

provisional desgarradora oscura

para subir sin alas

la muerte que me vive

es sólo un sueño.

 

(De Caída agonizante, 2000)

 

 

DESOLACIÓN

 

                                    A Frank Martínez

                                    en la plenitud del grito.

 

                                         Abatida hasta el polvo está mi alma

                                                                 Salmos 119....25

 

Y agotado y rendido y casi muerto

abandonado en la sal de mi ser

tomo esta letra viva

tomo este verso así

como el hielo de vidrio que simula la sangre

cortando como el frío semejanzas del odio

como una queja lenta que hace metal la forma

y roto y tendido y abollado

en las rancias colinas del insomnio

como una sombra colgado de la noche

repito la plegaria que me conversa Dios

por la silueta fértil que hace piedad la llama

por la máquina misma que se queda en los sueños

y trabaja en detalles la posible quimera

en la agónica página que tala voluntades

como un gotero eterno que suspende su canto

para oír el delirio de un poeta que late

en esta orilla sorda

donde rueda mi grito

en un oscuro tiempo

en una llaga oída que la nada escudriña

en esta noche muerta que se clava en mi ánimo

como una repetida soledad de universo

cuando tú te derrumbas en el resto del tiempo.

 

(De Caída agonizante, 2000)

 

124 Meadow Drive * Scott Depot * WV 25560 .-Estados Unidos.-

***